Las bases militares europeas en Oriente Medio condicionan la respuesta de Londres, París y Berlín frente a Irán. Reino Unido, Francia y Alemania encadenan acuerdos con Chipre, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Jordania. Cada enclave protege rutas clave del comercio internacional y refuerza su coordinación con Estados Unidos.
Alerta estratégica en el Golfo Pérsico
Francia sostiene una presencia permanente en Abu Dabi con el ‘Camp de la Paix’, además de su base en Yibuti. Estas posiciones vigilan el estrecho de Bab al-Mandab, por donde transitan buques vulnerables a ataques y piratería.
Reino Unido opera dos bases soberanas en Chipre, Akrotiri y Dekelia, esenciales para sus despliegues aéreos regionales. Desde allí también coopera con las fuerzas aéreas de Qatar y mantiene buques en Bahréin y Omán. Alemania completa el triángulo con un destacamento aéreo en Jordania. La reciente intercepción de misiles dirigidos a Chipre demuestra que estos puntos ya están en el tablero de Teherán. Así, las bases militares europeas en Oriente Medio se convierten en argumento central para apoyar a EEUU.



