La herencia de los mil millones de Alí Khamenei revela uno de los patrimonios privados más gigantescos del planeta. Tras su eliminación en una operación militar, salen a la luz cifras que oscilan entre 100.000 y 200.000 millones de dólares. El contraste con un Irán golpeado por pobreza, inflación y servicios colapsados vuelve aún más escandaloso este imperio económico familiar.
Según una investigación del diario israelí Ynet, la fortuna se construyó mediante Setad, un organismo que expropió propiedades “abandonadas” tras la revolución. Con el tiempo, Setad se transformó en un conglomerado que dominó sectores clave y convirtió terrenos públicos en negocios privados. Así, los Khamenei lograron controlar hoteles, empresas y activos estratégicos dentro y fuera de Irán durante décadas.
Del lujo en Mallorca a bancos en Caracas
En España, la familia invirtió en resorts, campos de golf y complejos turísticos en Mallorca, Madrid y Marbella, usados como refugio financiero. Paralelamente, Venezuela se consolidó como engranaje central para mover capitales vinculados al petróleo, esquivando sanciones internacionales mediante estructuras opacas. Cuentas en Siria, Emiratos Árabes Unidos y paraísos fiscales europeos completan el entramado de testaferros y empresas fantasma que protegen los activos. La herencia de los mil millones de Alí Khamenei queda ahora en manos de sus hijos, mientras crecen las dudas sobre si algún día esos recursos podrán ser recuperados para el pueblo iraní.



