Keiko Fujimori, virtual ganadora de las elecciones presidenciales, se reunió con el alcalde de Lima, Renzo Reggiardo, para evaluar la situación de la capital y las coordinaciones que se establecerán entre el próximo gobierno nacional y la Municipalidad de Lima. Tras el encuentro, el burgomaestre destacó “la mejor voluntad” de trabajar de forma conjunta y expresó su confianza en que la mandataria electa tendrá la apertura necesaria para poner en marcha, “en el más breve plazo”, el proyecto del tren Lima–Chosica como medio de transporte masivo para más de un millón de habitantes de Lima Este.
El proyecto, sin embargo, arrastra cuestionamientos por el estado actual de los vagones adquiridos en la gestión municipal vinculada a Rafael López Aliaga, que permanecen sin uso definido y almacenados en el Parque de La Muralla desde julio del año pasado, según un informe del portal Sudaca. De acuerdo con ese reporte, la ocupación del espacio ya generó pérdidas superiores a 700 mil soles para Lima, debido a la cancelación de ferias, conciertos y actividades recreativas programadas en la explanada, así como a la reducción de ingresos por alquiler de estacionamientos y eventos, que solo en el segundo semestre pasado alcanzaron S/ 446 400, cifra que siguió aumentando por la prolongación del uso del parque como depósito.
La Contraloría General de la República advirtió que la explanada se convirtió en almacén de 44 vagones sin autorización formal de SERPAR, desnaturalizando el uso público del espacio y afectando a ciclistas, patinadores y usuarios de la ciclovía. Mientras tanto, el futuro del tren Lima–Chosica queda supeditado a las decisiones que se tomen entre el cierre de la gestión municipal y el inicio del gobierno de Fujimori el próximo 28 de julio: el alcalde insiste en que el nuevo Ejecutivo respalde la puesta en marcha del sistema, pero los vagones continúan sin uso definido y con crecientes cuestionamientos por el impacto urbano y económico de su almacenamiento en el Parque de La Muralla.