Fabio Isaac Bravo Acosta, de solo nueve años, se consagró campeón mundial al ganar la medalla de oro en la Ronda Global de las Olimpiadas de Matemáticas Copernicus realizadas en Singapur, donde compitió representando al Perú pese a haber nacido en Venezuela y vivir en Lima desde hace ocho años. El pequeño prodigio relató que descubrió su pasión por las matemáticas a los cuatro años, cuando empezó a tomarlas “como un juego” más que como una obligación de estudio; a los cinco ya resolvía multiplicaciones y hoy domina ejercicios complejos que sorprenden incluso a los conductores de programas radiales donde ha participado.
En una entrevista con RPP, Fabio describió así su experiencia en Singapur: “Fue increíble. Singapur es un país pequeño, pero muy tecnológico, muy bonito. Las personas son increíbles y fue bastante divertido”, mostrando la naturalidad con la que asume retos internacionales a tan corta edad. Durante el programa, planteó en vivo problemas de alto nivel, como operaciones con expresiones algebraicas del tipo “X triángulo Y = X² – Y² / X – Y”, evidenciando su capacidad para formular y resolver desafíos matemáticos avanzados. La primera experiencia global de Bravo se dio en Nueva York, donde participó en un certamen previo, impulsado por un mentor venezolano llamado Ael que lo animó a competir en Copernicus; sus padres se enteraron de que había clasificado en plena competencia de natación, marcando el inicio de su recorrido internacional.
Su historia también está ligada al deporte: Fabio es figura emergente de la natación peruana y se entrena entre dos y tres horas diarias, incluyendo calentamiento y práctica, mientras destina alrededor de una hora al estudio sistemático de matemáticas. El propio niño aclara que la exigencia no viene únicamente de su familia: “Más bien yo soy el que los levanta a las 6, que me lleven a las 5:30 de la mañana para entrenar”, dejando claro que su disciplina nace de una motivación interna. En el último año, pasó de tener 27 medallas de oro a acumular 85 preseas en natación, lo que perfila una doble vocación: excelencia académica y alto rendimiento deportivo.
Mirando al futuro inmediato, Fabio ya tiene nuevos retos en agenda: en dos días competirá en el campeonato nacional de natación en Perú, donde espera seguir ampliando su palmarés. En su mensaje final, el niño agradece a quienes han apoyado su proceso —compañeros, patrocinadores y personas que lo siguen— y destaca el rol de ese respaldo para llegar a su actual nivel. Su caso se ha convertido en símbolo de integración y talento binacional, al combinar raíces venezolanas, formación y residencia en Lima, y una medalla de campeón mundial que hoy lleva el nombre del Perú en uno de los escenarios matemáticos más prestigiosos.