Este 11 de septiembre se cumplen 25 años de los atentados terroristas que marcaron un antes y un después en Estados Unidos y el mundo. La mañana del 11 de septiembre de 2001, 19 miembros de Al Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales y los utilizaron para atacar símbolos del poder económico y político estadounidense.
A las 8:46 a. m., el vuelo 11 de American Airlines impactó contra la Torre Norte del World Trade Center, en Nueva York. Diecisiete minutos después, el vuelo 175 de United Airlines chocó contra la Torre Sur, confirmando que no se trataba de un accidente.
La ofensiva continuó a las 9:37 a. m., cuando el vuelo 77 de American Airlines se estrelló contra el Pentágono, sede del Departamento de Defensa de Estados Unidos. Mientras tanto, los pasajeros del vuelo 93 de United Airlines conocieron por teléfono los ataques ocurridos en Nueva York y decidieron enfrentar a los secuestradores para intentar recuperar el control de la aeronave.
El vuelo 93 cayó a las 10:03 a. m. en un campo cercano a Shanksville, Pensilvania, sin alcanzar el objetivo previsto en Washington. La Comisión del 11-S no pudo establecer si el blanco final era la Casa Blanca o el Capitolio.
La Torre Sur colapsó a las 9:59 a. m. y la Torre Norte se derrumbó a las 10:28 a. m. Entre el primer impacto y el colapso final transcurrieron 102 minutos. El balance fue de 2.977 muertos: 2.753 en Nueva York, 184 en el Pentágono y 40 a bordo del vuelo 93.
Los atentados modificaron la política exterior de Estados Unidos, impulsaron la intervención militar en Afganistán, endurecieron los controles aeroportuarios y abrieron un debate global sobre seguridad, terrorismo y libertades civiles. Además, miles de rescatistas, policías, bomberos y sobrevivientes enfrentaron durante años enfermedades vinculadas con la exposición a los escombros y sustancias liberadas tras el derrumbe de las torres.