Una crecida repentina del río Bhote Koshi, en la frontera de Nepal con China, dejó al menos 95 personas fallecidas y 384 turistas desaparecidos en el distrito de Rasuwa. El desastre provocó el colapso de viviendas, carreteras, vehículos e infraestructura en una zona turística y de peregrinación afectada por las lluvias del monzón.
Entre los desaparecidos figuran 291 extranjeros y 93 ciudadanos nepalíes; las autoridades también reportaron que 105 ciudadanos indios permanecen sin ser ubicados. Las labores de rescate enfrentan cortes de vías, daños en las comunicaciones y riesgos de nuevos deslizamientos en las zonas montañosas.
La tragedia en Nepal recuerda el desastre ocurrido el 31 de mayo de 1970 en Perú. Un terremoto de magnitud 7,9 generó el desprendimiento de una enorme masa de hielo, lodo y rocas del nevado Huascarán, que descendió y sepultó Yungay y otras localidades del Callejón de Huaylas, en Áncash.
Solo en Yungay murieron cerca de 20 mil personas, mientras que el saldo total del terremoto y el alud superó los 75 mil fallecidos, dejó 150 mil heridos y aproximadamente 600 mil damnificados sin vivienda. Ambos episodios reflejan la vulnerabilidad de las poblaciones asentadas en áreas de montaña frente a fenómenos extremos y la necesidad de fortalecer los sistemas de alerta temprana.