La denuncia de fraude en desarrollo lanzada por Roberto Sánchez marca un giro en el tono de la segunda vuelta electoral. El candidato de Juntos por el Perú acusa una supuesta manipulación del voto en el extranjero, pese a no presentar evidencias concretas. En conferencia de prensa, afirmó que no reconocerá un eventual gobierno de Keiko Fujimori si el Jurado Nacional de Elecciones no acoge su pedido de nulidad.
Un discurso que busca tensar la proclamación final
Sánchez sostiene que el cambio en los lineamientos de la ONPE para el voto exterior quebró la cadena de custodia de las actas. Argumenta que eliminar la obligación de escanear y digitalizar esas actas abrió la puerta a una posible manipulación de resultados. Sin embargo, el propio canciller Carlos Pareja negó irregularidades y recordó que la Cancillería solo cumplió funciones logísticas, sin tocar el cómputo de votos.
El candidato, además, convocó a movilizaciones y habló de una “lucha democrática” contra lo que define como un fraude en marcha. Llama a organizaciones y regiones a sumarse a una jornada nacional de protesta mientras la autoridad electoral avanza hacia el cierre del conteo. Keiko Fujimori calificó la ofensiva legal de Juntos por el Perú como un acto desesperado, porque no se adjuntaron pruebas al pedido de nulidad. Así, la denuncia de fraude en desarrollo sube la tensión política justo cuando el país espera la proclamación oficial de resultados.