Ola de derecha en Sudamérica: De la Espriella gana en Colombia, Fujimori se perfila en Perú y Lula enfrenta nuevas presiones en Brasil

El escenario político sudamericano en 2026 muestra una clara consolidación de fuerzas conservadoras, con la victoria de Abelardo de la Espriella en Colombia, el avance de Keiko Fujimori hacia la presidencia en Perú y el triunfo de José Antonio Kast en Chile. Estas dinámicas reconfiguran el mapa regional y plantean la pregunta de si Brasil será la excepción o la confirmación de esta ola de derecha.
En Colombia, De la Espriella derrotó por un margen mínimo al candidato de izquierda Iván Cepeda, respaldado por el presidente Gustavo Petro, en un contexto marcado por la preocupación ciudadana por la delincuencia y la seguridad. En Perú, se espera que la conservadora Keiko Fujimori sea finalmente proclamada presidenta tras tres intentos, pese a las impugnaciones del izquierdista Roberto Sánchez, con un resultado oficial previsto para julio.
Chile se convirtió en otro punto de inflexión, con la victoria holgada de José Antonio Kast sobre Jeannette Jara, candidata apoyada por el expresidente Gabriel Boric. En los tres casos, la narrativa de mano dura contra el crimen y la referencia a las megacárceles de El Salvador bajo Nayib Bukele han sido elementos centrales en las campañas conservadoras, replicados también por figuras de la derecha brasileña.
En Brasil, Lula busca la reelección en un clima complejo: su gobierno mantiene el nivel de aprobación más bajo de sus tres mandatos, aunque el liderazgo del histórico dirigente del Partido de los Trabajadores conserva peso en regiones y sectores específicos. A la vez, la Casa Blanca, bajo el presidente Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio, impulsa la llamada Doctrina Donroe, una reinterpretación de la doctrina Monroe que refuerza el liderazgo estadounidense en América y coloca a Brasil en el foco de interés.


Washington ha elevado la presión al declarar a facciones criminales brasileñas como organizaciones terroristas extranjeras, medida apoyada por la oposición brasileña pero rechazada públicamente por Lula, quien queda en una posición incómoda frente a una opinión pública que respalda mayoritariamente la decisión pero rechaza acciones de agentes estadounidenses sin coordinación con el gobierno. Las encuestas apuntan a una ligera ventaja para la campaña de reelección de Lula, pero la ola conservadora regional, sumada al ascenso de líderes como Javier Milei en Argentina y Rodrigo Paz en Bolivia, convierte las presidenciales de octubre en Brasil en una prueba decisiva para medir la resiliencia del proyecto de izquierda y el alcance de la derecha continental.