Crédito hipotecario se aleja de la clase media

El ingreso mínimo para crédito hipotecario en Perú aumentó recientemente tras un cambio normativo del Ministerio de Vivienda. La exigencia de que todo departamento nuevo tenga al menos 40 m² elevó el precio de las unidades más baratas de S/210.000 a S/250.000. Como consecuencia, los bancos ahora piden ingresos de S/5.000 mensuales, cuando antes bastaba con S/4.000.

Según Proper, entre 200.000 y 300.000 familias limeñas que el mes pasado calificaban para un crédito hoy ya no cumplen las nuevas condiciones. El grupo más golpeado es el NSE C, que representa el 45% de los hogares de Lima y tiene un ingreso promedio de S/4.325 mensuales. Para este segmento, la nueva barrera de entrada no solo encarece el acceso a la vivienda formal, también posterga o frustra proyectos de independencia y mejora residencial.

Reglamento rígido y mercado inmobiliario dinámico
El análisis también evidencia que el 40% de compradores pertenece a hogares no tradicionales, como personas solas o parejas sin hijos, que valoran unidades más compactas en edificios con áreas comunes. La norma, al exigir 40 m² para todos, no dialoga con esa demanda real y termina excluyendo a quienes sí podrían pagar espacios menores. Proper propone como alternativas aumentar el Bono Buen Pagador del Fondo Mivivienda, habilitar más suelo urbano en distritos de clase media y permitir departamentos más pequeños en proyectos con estándares altos. Mientras tanto, el mercado inmobiliario mantiene un fuerte dinamismo: las ventas de viviendas crecieron 25% en el primer trimestre de 2026, con 1.088 proyectos en oferta y un tiempo de venta que cayó de 26 a 17 meses. En este contexto, el ingreso mínimo para crédito hipotecario en Perú se ha convertido en una nueva línea divisoria entre quienes pueden seguir comprando y quienes quedan a la espera.