El líder de Perú Libre, Vladimir Cerrón, celebró la decisión del Tribunal Constitucional que anuló la prisión preventiva en su contra, abriéndole la puerta para salir de la clandestinidad en la que permaneció más de dos años. En este contexto, informó mediante un mensaje en su cuenta oficial de X que se comunicó directamente con el presidente José María Balcázar, a quien saludó y le planteó dos pedidos políticos de alto impacto: ejecutar la gracia presidencial a favor del expresidente Pedro Castillo, actualmente con prisión preventiva por liderar presunta organización criminal, y otorgar un salvoconducto a la exministra Betssy Chávez, también investigada. Cerrón advirtió que un país “sesgado por odios y arbitrariedades” está condenado al caos y llamó a que “las aguas vuelvan a su cauce”, en una clara crítica al sistema de justicia y a los sectores que impulsaron los procesos en su contra.
La afinidad entre Balcázar y Cerrón no es nueva: en 2024, cuando el hoy mandatario era congresista y Cerrón ya estaba en la clandestinidad, el entonces parlamentario declaró públicamente que eran “muy amigos” y aseguró que, si lo llamaba en ese momento, el líder de Perú Libre le contestaría, dejando entrever comunicaciones frecuentes pese a su condición de prófugo. Balcázar sostuvo que la Policía conocía el número de Cerrón y minimizó las críticas, alegando que como político y fiscalizador podía conversar con cualquier persona, incluso con prófugos, y que estaba siendo objeto de “bullying” mediático. Las recientes sugerencias de indulto y salvoconducto reavivan el debate sobre el uso político de las gracias presidenciales, el peso de Perú Libre en el gobierno y la tensión entre decisiones judiciales y maniobras de poder en la actual crisis política peruana.