La operación energética, valorizada en unos 500 millones de dólares, consolida una nueva etapa de intercambio petrolero bilateral. Trump presentó el acuerdo como un hito que protege a los ciudadanos de ambos países y garantiza ingresos controlados para Venezuela.
Según fuentes oficiales, el convenio incluye entre 30 y 50 millones de barriles, sancionados pero de alta calidad, que refuerzan el suministro estadounidense. Además, el gobierno norteamericano impulsa a las grandes petroleras a participar activamente en la explotación de las vastas reservas venezolanas.
Nuevo mapa del poder energético
El presidente estadounidense firmó un decreto de emergencia que resguarda los activos venezolanos en territorio norteamericano frente a acreedores y embargos. Así, la administración busca asegurar que los beneficios derivados de esta operación se mantengan bajo vigilancia directa de Washington.
Mientras tanto, la Casa Blanca refuerza su discurso contra los narcoterroristas y traficantes que intentan aprovecharse del negocio del crudo en la región. De esta forma, el acuerdo se presenta como un movimiento estratégico que redefine el mapa energético y político en el continente americano.



