El Gobierno de Bolivia advirtió este lunes sobre la presencia de supuestos grupos armados en las protestas de campesinos y simpatizantes del expresidente Evo Morales que avanzan hacia la ciudad de La Paz. El vocero de la Presidencia, José Luis Gálvez, señaló que se identificó a manifestantes que habrían “pasado al uso de las armas”, lo que genera preocupación en el Ejecutivo. Entre ellos se apunta a un exfuncionario del Ministerio de Defensa, Bernabé G. P., quien ahora lidera el comité de conflicto de los ‘Ponchos Rojos’, una facción de campesinos aimaras del altiplano de La Paz conocida por su organización de estilo militar y por exhibir armas antiguas en sus protestas.
Gálvez mostró un video difundido en redes sociales en el que se ve a una veintena de presuntos miembros de los ‘Ponchos Rojos’ en una carretera andina, exhibiendo armas y gritando consignas como “ahora sí, guerra civil”. Según el Ejecutivo, el dirigente habría convocado a los manifestantes a unirse a la marcha “evista” y cocalera portando la mayor cantidad de armas posibles. El viceministro de Régimen Interior, Hernán Paredes, calificó la movilización como un intento de Evo Morales de desestabilizar al Gobierno y regresar al poder por vías “conspirativas” y al límite de la legalidad.
La marcha, que congrega a más de diez mil personas según cálculos oficiales, partió desde el altiplano y llegó a El Alto tras seis días de caminata, para luego descender hacia la sede del Ejecutivo y el Legislativo en La Paz. La plaza Murillo fue resguardada con cordones policiales y barricadas, mientras el presidente Rodrigo Paz acudió a la Casa Grande del Pueblo en medio de las tensiones. El conflicto se concentra en el departamento de La Paz, con bloqueos de carreteras que ya suman trece días, aunque también se reportan cortes en Oruro, Cochabamba y Chuquisaca, en un contexto de creciente conflictividad social y apoyo de organizaciones como la Central Obrera Boliviana y la Federación de Campesinos Tupac Katari.