La censura a José Jerí marca un nuevo punto de quiebre en la crisis política peruana. Con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones, el Congreso aprobó las siete mociones que lo sacan del cargo de presidente del Parlamento y, por extensión, de la jefatura del Estado. La Mesa Directiva declaró la vacancia del cargo y dejó oficialmente abierta la sucesión presidencial.
Un relevo en medio de la incertidumbre
La sesión extraordinaria se desarrolló con quórum completo y sin recesos, lo que evidenció la gravedad del momento. Las siete mociones, presentadas entre el 21 y el 27 de enero por distintas bancadas, cuestionaban la permanencia de Jerí en medio de investigaciones e intensa polémica política. Algunas bancadas, como Renovación Popular, anunciaron desde temprano su respaldo a la censura, mientras otras, como Fuerza Popular, alertaron sobre el riesgo de mayor inestabilidad a semanas de las elecciones generales.
Mañana se votará una nueva Mesa Directiva, de la que saldrá el próximo presidente del país, en un escenario marcado por la fragmentación del Congreso y la presión ciudadana. Si bien la censura a José Jerí cierra un capítulo, también abre uno nuevo, donde el equilibrio entre responsabilidad política y cálculo electoral será decisivo para el rumbo inmediato del país.



